
La problemática derivada del incremento en la morosidad de las deudas familiares fue integrada a la agenda de debate entre las autoridades locales y el Fondo Monetario Internacional (FMI). De acuerdo con el organismo, este fenómeno obedece de manera conjunta al nivel de las tasas de interés y a la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, ante lo cual planteó a los reguladores la necesidad de profundizar los controles sobre los sectores que otorgan financiamiento por fuera de la banca tradicional, tales como las plataformas virtuales y billeteras electrónicas.
El análisis sobre la estabilidad financiera y el comportamiento del crédito ocupó un espacio significativo en el último documento elaborado por el cuerpo técnico del FMI. Allí se especificó que durante el período previo, el financiamiento en términos reales otorgado al sector privado registró una suba promedio del 32%, traccionado por “la disminución del exceso de liquidez y la menor exposición al sector público”. No obstante, los especialistas advirtieron que “el crédito en términos reales se ha estancado desde el tercer trimestre de 2025”, verificándose un alza en las carteras vencidas que afecta con mayor fuerza a las líneas de consumo.
Al evaluar los motivos detrás de este incremento en los incumplimientos de pago, el informe técnico determinó que los niveles actuales expresan tanto el impacto de las “estrictas condiciones monetarias” como “cierta moderación en el crecimiento de los ingresos reales de los hogares”. A pesar de esta coyuntura, el FMI ratificó que el esquema financiero local “se mantiene líquido y bien capitalizado, con provisiones adecuadas”, aun cuando los márgenes de ganancia de las entidades bancarias evidenciaron un retroceso en comparación con las marcas previas.

Por otra parte, el documento identificó una evolución positiva y sin precedentes en lo que respecta a las colocaciones en moneda extranjera. Las estadísticas del organismo reflejan que los depósitos en dólares llegaron a cifras históricas, ponderando que, “a diferencia de episodios anteriores de dolarización, las compras de divisas de los hogares se han mantenido dentro del sistema bancario”, evitando la fuga de esos recursos fuera de los canales institucionales.
Frente al nuevo escenario de mora en el segmento de consumo, el Fondo demandó medidas preventivas enfocadas en mitigar riesgos y solicitó que “los supervisores bancarios seguirán garantizando provisiones adecuadas y manteniendo una supervisión rigurosa”. El foco principal de la recomendación regulatoria apunta a las fintech y al financiamiento extrabancario, fundamentando que “se está reforzando la supervisión de las instituciones financieras no bancarias -incluidos los agentes de compensación y liquidación (ALyC)- para garantizar un marco regulatorio más equitativo y monitorear adecuadamente el rápido crecimiento de la actividad fintech, donde los préstamos morosos son muy elevados”. Para ello, se prevé una articulación estrecha entre el Banco Central y la Comisión Nacional de Valores que permita extender el alcance de las fiscalizaciones.
Finalmente, el FMI indicó que las directrices macroprudenciales tendrán que abocarse a “limitar los riesgos financieros”, requiriendo “el mantenimiento de límites prudentes a los préstamos en divisas a prestatarios sin cobertura”, además de exigir claridad respecto a las deudas contingentes y los descalces de monedas. Sobre este último punto, los funcionarios gubernamentales de la gestión libertaria expresaron una perspectiva diferente en el apartado de descargos del informe, señalando que, conforme se consolide el orden macroeconómico y se incrementen las reservas, “podría contemplarse la flexibilización de las normas prudenciales sobre los préstamos en divisas”, utilizando como parámetro de aplicación los modelos vigentes en mercados con alta presencia del dólar, como los de Perú y Uruguay.